La primera semana de operaciones de la nueva terminal de carga en Bahía Blanca dejó números concretos y también decisiones que no estaban en el manual. Esto es lo que observamos en terreno.
Cuando el equipo de Vanhy Noticias llegó a la terminal, el primer día de actividad ya había cerrado con 14 camiones despachados y tres formaciones ferroviarias en espera. La planificación estimaba un ritmo menor, pero la demanda de granos hacia el puerto local superó las proyecciones iniciales.
El cuello de botella no estuvo en la descarga, sino en el sistema de pesaje. La báscula principal, con capacidad para 80 toneladas, funcionó sin interrupciones, pero el registro manual de remitos generó demoras de hasta cuarenta minutos en las horas pico. Los operadores resolvieron el tema con un cuaderno de doble entrada y turnos rotativos.
El segundo día, una falla en el sistema de iluminación del sector de acopio obligó a reprogramar los turnos nocturnos. En lugar de detener la operación, la gerencia decidió adelantar el ingreso de los camiones más pesados y dejar el movimiento liviano para la mañana siguiente. La medida evitó pérdidas de tiempo y mantuvo el flujo hacia el muelle.
También se ajustó el protocolo de seguridad para el tránsito interno. Los primeros recorridos mostraron que los conductores tendían a cruzar por el sector de maniobras, así que se pintaron sendas peatonales y se colocaron espejos en los dos cruces principales. El cambio fue simple, pero redujo los incidentes a cero desde el tercer día.
La experiencia de estos siete días confirma que la infraestructura nueva no resuelve todo por sí sola. El factor humano, la comunicación entre turnos y la capacidad de improvisar con criterio marcaron la diferencia entre una operación trabada y una que avanzó con fluidez.
Para quienes siguen de cerca el desarrollo logístico de la región, la terminal de Bahía Blanca es un caso de estudio: muestra cómo una inversión en equipamiento se potencia cuando el equipo local conoce el terreno y sabe adaptar los procedimientos a la realidad de cada jornada. La semana que viene estaremos atentos a la evolución de los tiempos de espera y al impacto en los costos de flete.